Esta historia es larga, muy larga y todavía no ha llegado a su final.

Todo esto comenzó allá por abril de 2009 con el nombramiento de doña  Ángeles González-Sinde como nueva ministra de cultura.

Ya su nombramiento resultó polémico y fue recibido con no pocas protestas y gran escepticismo en cuanto a su idoneidad para el cargo, por parte de un gran número de internautas. Todo esto venía motivado por las continuas declaraciones  de Sinde como presidenta de la academia de cine que era, en contra de las descargas de contenidos digitales propietarios y mostrándose a favor de la toma de duras medidas en su  contra.

En diciembre de ese mismo año se presenta el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible ( un batiburrillo de medidas”anti crisis”) incluyendo  una disposición anti descargas, que perseguía  la creación de una comisión dependiente del Ministerio de Cultura, destinada a decidir sobre el cierre de páginas web sin orden judicial.

La oposición en internet   a este proyecto de ley  y en concreto a esta disposición liberticida fue férrea.  Se lanzó un manifiesto en contra que corrió como la pólvora por internet, blog, webs, redes sociales, etc…

González-Sinde tuvo una reunión  con una serie de blogueros relevantes, que no condujo a nada dado que las posturas eran irreconciliables.

Meses más tarde el proyecto de ley en el que se enmarca  la ‘Ley Sinde’, se aprueba con una pequeña modificación que consiste en que la Comisión de Propiedad Intelectual remitirá las denuncias a la Audiencia Nacional, que en un plazo de cuatro días decidirá sobre el cierre de las webs.

Esta modificación intenta maquillar la ignominia de la ley introduciendo la tutela de un juez. Pero no se engañen, las acusaciones vendrían de la comisión, atribuyéndose poderes de investigación delictiva fuera de lugar en un estado de derecho, buscando saltarse a la torera la división de poderes.  A parte de todo esto, las webs de descargas ya han sido denunciadas y los jueces declararon que no representan ilegalidad alguna según la legislación vigente. Esta ley viene también a intentar saltarse la Jurisprudencia existente.

Y llegamos por fin al mes de diciembre de 2010

La polémica estalla debido a que Wikileaks destapa las presiones de la embajada de Estados Unidos al Gobierno para que se hiciera una ley anti descargas. Buscando únicamente defender los intereses corporativos de la industria del entretenimiento estadounidense. Y claro nos queda que el gobierno sucumbe  y se plega ante dichas presiones.

La ley va a intentar ser aprobada y ya todo el mundo sabe que fin y que motivaciones  tiene. Por ello se desata una oleada inmensa de protestas en la red contra esta ley inundando blogs, redes sociales, webs, etc…

Se cierran voluntariamente algunas páginas de descargas como forma de protesta. Diversos ataques de denegación de servicio tiran abajo las páginas del Congreso y de algunos partidos políticos. Se reavivan las recogidas de firmas https://www.facua.org/es/sieslegaleslegal/index.php

El mensaje llega claro y la ley no consigue apoyos en el congreso. Pero ¿será por la presión ciudadana? o ¿será por intereses particulares  de los partidos?

Lo podemos sospechar o intuir, pero a ciencia cierta lo sabremos en febrero cuando la ley Sinde pase por el Senado y el gobierno intente volver a aprobarla.

Señores políticos, los internautas somos ciudadanos como los demás, les hemos tomado la matricula y este año que entra  es año electoral. Recuerden que se deben a los ciudadanos que son los que les votan.

Una reflexión me gustaría dirigir hacia los productores de contenidos que con tanto ahínco atacan las descargas digitales. “Aduéñense de ellas”, es un hecho que el formato físico que con tanto interés intentan defender tiene los días contados como base de su negocio, puede ser un complemento pero no la única piedra en la que asentarse.

Su modelo de negocio se muere, cámbienlo. No me sirve el argumento de que ante lo gratuito no se puede competir, ya que hay montones de ejemplos que lo tiran abajo. Servicios de streaming como Spotify en modalidad gratuita (financiada por publicidad) o mediante suscripción, o de pago por descarga como Itunes no hacen más que mejorar sus cifras. Si ponen al alcance del cliente métodos cómodos, sencillos y de calidad por un módico precio, conseguirán salir adelante.

Tampoco deberían utilizar DRM, eso limita el uso al cliente por algo que ya ha pagado y ténganlo claro, le molesta y mucho.  Si hostigan y criminalizan al cliente van por mal camino.

Afortunadamente parece que iniciativas como Netflix, un popular videoclub digital en internet, se asientan, avanzan y se expanden,  esperemos que sea verdadero el rumor de su llegada a Europa.

La batalla contra las descargas la tienen perdida de antemano, la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa y no hay marcha atrás. Si tumban un método para compartir llegará otro y otro y otro. Empezamos  con Napster, luego llegó kazaa, después emule, mas tarde descubrimos el torrent, luego la descarga directa. ¿Qué será mañana?, nadie lo sabe pero tengan claro que  esto es imparable.

Por eso reitero

“Aduéñense de las descargas”.

Os dejo con un vídeo muy interesante en el que se analiza la ley Sinde.

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