Me he encontrado en el blog de Sonicraver una carta abierta al “Conductor Capullo”, que rebosa ironía y da totalmente en el clavo. Ademas viene al pelo ahora que han entrado en vigor nuevas sanciones en cuanto a tráfico se refiere.

Estimado Conductor Capullo (CC):

Hace tiempo que te conozco y te voy siguiendo mientras voy en coche por las carreteras de nuestro gran país, y ya tenía ganas de escribirte unas líneas para que podamos estrechar lazos y sepas la opinión que tengo de tí.

Francamente, no se como te llamas, ni qué aspecto tienes, porque eres un genio del disfraz. Te he visto en diferentes coches, con mil caras distintas y todos los sexos posibles (incluido el neutro), pero al final siempre te he podido reconocer, querido CC.  Aquello de por sus actos le conoceréis en tu caso es totalmente cierto.

Suelo reconocerte en tus dos roles más frecuentes. Unas veces, cuando vas de nuevo rico con gran coche (pagándose a plazos, evidentemente), te destacas por tu absoluta falta de respeto por las marcas de los aparcamientos y los límites de velocidad. Sueles aderezar tu actuación con gestos de enfado porque los vehículos que te rodean no atraviesen el casco urbano a plena luz del día a 150 km/h; también frecuentas mucho el papel de niñato con coche que parece ser de los buenos. En éste último caso, te destacas porque ignoras el concepto ’si vas hacia la derecha, conduce por el carril derecho’, y porque confías en que los cutre-frenos de tu golf, león o clio van a poder frenar tu bólido de los 150 km/h que sueles llevar encima a prácticamente 0, en los 5 míseros metros que dejas de distancia con el que conduce delante tuya. Por no hablar de la costumbre ‘vamos a acercarnos a su parachoques y así le acojonamos, neng’.

En ocasiones tengo que reconocer que eres original en tu atuendo y vestimenta. Uno de mis preferidos, por ser contranatura a la cultura popular de la seguridad vial, es el de elemento femenino al mando de gran vehículo (normalmente un todo-terreno ‘de juguete’ o un monovolumen). Este personaje me encanta, porque llevas el papel hasta el final: cuando llevas el todo-terreno por ciudad, por calles estrechas, pones una perfecta cara de ‘no tengo ni idea de dónde termina el coche y donde empiezan los que están aparcados’. Una vez en concreto, estuve a punto de bajar del coche e ir a saludarte, y participar de la performance que habías montado en la rotonda de la universidad, donde tenías parado todo el tráfico porque no atinabas a avanzar con tu vehículo voluminoso cargado de niños ™. Desarrollaste bien aquél entremés automovilístico, cuando te pusiste en la posición óptima para bloquear absolutamente todos los carriles por los que podría circularse. Unos 20 minutos que duró aquello, y estuve a punto de pedirte un bis. De verdad.

Prácticamente todos tus avatares destacan por hacer un uso creativo del intermitente: bien ignoras totalmente su existencia, bien lo utilizas, no para avisar de que vas a ocupar un espacio libre, sino para que te lo hagan, esto es: pones el intermitente y giras, cual ánakín escaigualquer en una carrera de vainas. Francamente delicioso.

Unas veces circulas a 60 km/h por el carril izquierdo de una autovía con los tres carriles despejados, otras veces te oigo probar el supertrucaje que le has hecho a tu supermegane en la rotonda que hay cerca de mi casa. Lo que no comprendo es por qué no completas el acto, y cuando derrapas a 90 por hora, vuelcas y, eso si, sin que te pase nada grave, te haces un poquito de daño. Un poquitín, para mantener eso del método estalinsvasky (o como se diga).

En fin, querido mío, no me molesto en desearte que nos veamos pronto, porque ya se que nos vemos todos los días. Solo espero que la última reforma de las leyes referentes a la cosa de la carretera te premien la labor que llevas tanto tiempo haciendo por la seguridad de los que tienen la suerte de compartir carretera contigo. De verdad de la buena.

Vía:Sonicraver´s Blog.